måndag 31 december 2012



Libros de San Luis María Grignon de Montfort

De gran aporte para la preparación a la Consagración




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(Resumen)


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Método de los 33 días

De San Luis María Grignon de Montfort
Este método propuesto por el Santo, tiene como finalidad realizar un progresivo avance espiritual, que abandonando todo los que nos aparta de Dios, junto con las oraciones y sacrificios necesarios, se logre el objetivo de encontrar a Jesús como fin único de nuestra vida terrenal y nuestra vida eterna.




 


PRIMERA PARTE

Vaciarse del Espíritu del Mundo
Tiempo: 12 días








 


SEGUNDA PARTE

Adquirir el conocimiento de uno mismo
Tiempo: 7 días








TERCERA PARTE


Adquirir el conocimiento de la Stma. Virgen María
Tiempo: 7 días








CUARTA PARTE


Adquirir el conocimiento de Jesús
Tiempo: 7 días





En que Consiste la Preparación para la Consagración al Inmaculado Corazón de María
El acto de Consagración, es un momento en la vida de cada ser humano, en el que  voluntariamente, ofrece todo su ser y sus circunstancias, a la Madre de Dios y Madre Nuestra, la Stma. Virgen María, para que a través de Ella lleguemos a Jesús nuestro Salvador.
Consagrar, significa hacer sagrado algo.
Al ofrecer nuestra vida a la Stma. Virgen y colocarla en su Inmaculado Corazón, hacemos una promesa de pertenencia de por vida, y esta promesa se hace sagrada y perpetua.

¿Por qué la Virgen nos pide esto?
El mundo y sus habitantes recorremos en estos días, caminos amargos de dolor y desolación. Nos hemos apartado de Dios, encerrándonos en nuestro egoísmo y soberbia.
Nos hemos olvidado del mandato más importante que nos dejó Jesús:
" Amaos los unos a los otros, como Yo los he amado."
Así, apartados de La Divina Voluntad, sufrimos hoy los dolores desgarradores de esta soledad, provocada por nuestros errores...
Pero nosotros, por gracia de un Dios amoroso, contamos en el Cielo con una Madre que sufre y clama por nosotros a cada instante. Que piensa en cada uno como si fuera el único. Que se alegra con nuestras buenas obras, y se preocupa y entristece con los pecados que cometemos.
Dios le ha concedido a la Virgen Santísima, en estos últimos tiempos, que sea nuestra Arca de Salvación. Que de su mano, protegidos con su manto, y mediante el acto de consagración a su Inmaculado Corazón, retomemos ese camino del cual nunca nos deberíamos haber apartado, el que nos lleva a Jesús y nuestra vida eterna en el Cielo.
Por lo tanto, La Virgen Amabilísima, nos busca, nos llama, nos insta a la conversión del corazón.
Pero no solo se queda en este pedido. Nos dice que, si nosotros decidimos consagrarnos a Ella, este trabajo de conversión, será más rápido, más fácil, más seguro y más corto, que si lo deseáramos hacer lejos de su afable protección.

Que entregamos en Nuestra Consagración
Sobre todo entregamos nuestra vida y todo lo que ella incluye:
  • Nuestro amor a Dios, mucho o poco, Ella se encargará de incrementarlo y perfeccionarlo...
  • Nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.
  • Nuestros sentimientos, dolores físicos y espirituales, rencores, amarguras, alegrías, tristezas.
  • Nuestros sacrificios, penitencias, oraciones, actos devotos y píos.
  • Nuestros seres queridos, cónyuge, hijos, padres, hermanos, amigos...
  • Nuestros trabajos, empresas, obras de bien.
  • Nuestros empleados y personas a cargo que podamos tener.
  • Nuestra casa, auto, propiedades, bienes materiales, artículos de lujo, confort...nuestro dinero.
  • Nuestros pasatiempos, descansos, vacaciones.
  • Nuestros pecados pasados, nuestros vicios y debilidades, nuestros egoísmos, soberbias y defectos.
  • Nuestras virtudes, dones y talentos. Nuestros conocimientos, estudios, carreras, postgrados, doctorados.
Nada debemos excluir de esta lista. Ya que Ella se ofrece a administrar santamente estos bienes nuestros, como lo hizo aquí en la tierra en lo propio cuando vivía junto a José y a Jesús, y como lo hace actualmente con miles de almas consagradas, que ya han confiado en sus manos su vidas y sus actos.

¿Qué hará María, con nuestra entrega?
Con nuestras vidas y todo lo que ellas incluyen bajo su protección  podremos vivir tranquilos, sabiendo que la Bendita entre todas, la Bienaventurada ante los ojos de Dios, se encarga a partir de nuestra consagración de organizar nuestras vidas, de manera que lleguemos lo antes posible al destino de la santidad y salvación de nuestras almas, y la salvación y santidad de nuestros seres queridos.
Santificará esta ofrenda hecha por nosotros y la hará llegar hasta el mismo Jesús en una bandeja de oro. Esto quiere decir, que todo lo que entregamos Ella lo limpiará de vicios y errores. Luego lo ofrecerá a su Hijo muy amado, como muestra de nuestra voluntad de cambiar, de ser mejores, de aprender a amar a Dios y a nuestros semejantes.
Jesús no detendrá mucho tiempo su mirada en esta ofrenda, más bien perdido de amor en los ojos de Su Madre, le concederá a laOmnipotencia Suplicante lo que está solicitando en favor de la salvación de este hijo por el cual intercede.
Ella volverá a nosotros con un corazón nuevo. Un corazón lleno de amor, que reemplazará al corazón de piedra que había en nuestros cuerpos hasta antes de nuestra consagración.
Ella es la mejor evangelizadora, la mejor catequista, la mejor formadora. No se detendrá en este camino de cambio espiritual.
Y aunque nosotros podamos olvidar la promesa sagrada que hicimos de entregarnos todos a Ella, Ella nunca nos abandonará ni olvidará lo que prometió en el momento de nuestra consagración:
"...Los invito a consagrarse a mi Corazón Inmaculado. Deseo que ustedes se consagren personalmente, como familias y como parroquias, de tal modo que todos ustedes le pertenezcan a Dios a través de mis manos... Yo no quiero nada para mí, sino todo por la   salvación de sus almas. Satanás es fuerte y, por tanto, queridos hijitos, ustedes, por medio de la oración constante, apriétense fuertemente a mi corazón maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado!"
Octubre 25 de 1988 - Virgen Reina de la Paz, Medjugorje.


Cuando Nosotros decimos 
¡María!, María dice: 
¡Jesús!
Cuando nosotros decimos
¡Jesús!, Jesús dice: 
¡María!

Método para la realización de la Consagración al


Inmaculado Corazón de María

La consagración al Inmaculado Corazón de María se puede realizar de muchas maneras...
Uno de los métodos más antiguos, y que más tradición tiene dentro de la Iglesia Católica es el desarrollado por el Santo San Luis María Grignon de Montfort
Este tratado de San Luis María fue oculto por muchos años...
Pero la persona que sobre todos lo resalta y lo toma como propio el es mismo Juan Pablo II del cual toma su lema papal y el diseño de su escudo "Totus tuus"





El Papa recuerda la doctrina mariana de Montfort, a quien debe su lema


«Totus tuus»




CIUDAD DEL VATICANO, martes, 13 enero 2004.- El 160º aniversario de la publicación del «Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen» ha dado oportunidad a Juan Pablo II de recordar la doctrina mariana de su autor, San Luis María Grignon de Montfort, a quien debe su lema episcopal --«Totus tuus»-- como expresión de su pertenencia total a Jesús por medio de María.
El Papa, en sus años de juventud, obtuvo del Tratado «una gran ayuda»: «encontré la respuesta a mis perplejidades debidas al temor a que el culto a María, si se hace excesivo, acabe por comprometer la supremacía del culto debido a Cristo», reconoce en un mensaje a los religiosos y religiosas de la Familia Monfortiana difundido este martes por la sala de prensa de la Santa Sede.
«Bajo la sabia guía de San Luis María comprendí que, si se vive el misterio de María en Cristo, tal riesgo no subsiste», admite el Papa en esta carta fechada el 8 de diciembre pasado, solemnidad de la Inmaculada Concepción.
San Luis María Grignion de Montfort escribió el «Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen» a principios de 1700, pero el manuscrito fue prácticamente ignorado hasta que, casi por casualidad, en 1842 fue descubierto y publicado un año más tarde.
Esta obra «destinada a convertirse en un clásico de la espiritualidad mariana» --recuerda el Santo Padre-- «tuvo un éxito inmediato». De hecho, releída a la luz del Concilio Vaticano II, la doctrina monfortina conserva «su sustancial validez».
«Como es sabido, en mi escudo episcopal (...), el lema Totus tuus está inspirado en la doctrina de San Luis María Grignion de Montfort explica Juan Pablo II--. Estas dos palabras expresan la pertenencia total a Jesús por medio de María».
«Totus tuus ego sum, et omnia mea tua sunt, escribe San Luis María; y traduce: Soy todo tuyo, y todo lo mío te pertenece, mi amado Jesús, por medio de María, tu santa Madre», recuerda el Papa admitiendo la gran influencia que la doctrina de este santo ha tenido «en la vida de muchos fieles y en mi propia vida».
Según el pensamiento del santo, de hecho María «nos acompaña en nuestra peregrinación de fe, esperanza y caridad hacia la unión cada vez más intensa con Cristo, único salvador y mediador de la salvación».
Para San Luis María, la verdadera devoción mariana es por lo tanto cristocéntrica y se convierte en un medio privilegiado «para encontrar a Jesucristo perfectamente, para amarlo tiernamente y servirlo fielmente» (Tratado, 62).
En este sentido, María se convierte en el eco fiel de Dios: «Cada vez que tú honras a María, María contigo alaba y honra a Dios», «si tú dices María, ella repite Dios», recoge el Papa en unos fragmentos que propone para «alimentar nuestra confianza en la mediación maternal de la Madre del Señor».
«San Luis María escribe el Santo Padre-- contempla todos los misterios a partir de la Encarnación, que se realiza en el momento de la Anunciación» de forma que en el Tratado «María aparece como el verdadero paraíso terrestre del Nuevo Adán, la tierra virgen e inmaculada de la que Él ha sido plasmado».
«Ella es también la Nueva Eva, asociada al Nuevo Adán en la obediencia que repara la desobediencia original del hombre y de la mujer. Por medio de esta obediencia, el Hijo de Dios entra en el mundo. La misma Cruz está ya misteriosamente presente en el instante de la Encarnación», continúa.
San Luis María escribe: «Toda nuestra perfección consiste en estar conformes, unidos y consagrados a Jesucristo (...). Ahora, siendo María la criatura más conforme a Jesucristo, se desprende que, entre todas las devociones, la que consagra y conforma más un alma a Nuestro Señor es la devoción a María, su santa Madre, y que cuanto más un alma se consagre a María, más consagrada estará a Jesucristo».
San Luis María explica además los «efectos maravillosos» de la perfecta devoción mariana que conduce a una fe pura y contemplativa que, renunciando a las cosas sensibles o extraordinarias, penetra en las misteriosas profundidades de Cristo.
La Cruz concluye el Papa es el momento culminante de la fe de María: «Mediante esta fe, María está perfectamente unida a Cristo en su expoliación... Es ésta tal vez la más profunda kénosis de la fe en la historia de la humanidad».
La Familia Religiosa Monfortiana
Tres son las congregaciones religiosas católicas fundadas o inspiradas por San Luis María Grignion de Montfort: la Compañía de María, las Hijas de la Sabiduría y los Hermanos de San Gabriel.
Fundada por el santo a principios del siglo XVIII, la Compañía de María o «Misioneros Monfortianos»-- cuenta con aproximadamente 1.100 sacerdotes, hermanos coadjutores y seminaristas religiosos --en una treintena de países-- dedicados al establecimiento del reinado de Dios en el mundo bajo el patrocinio de María.
Actualmente más de 2.500 «Hijas de la Sabiduría» prosiguen la aventura espiritual de la búsqueda de la Sabiduría tan deseada por Montfort y trabajan, en los cinco continentes, para revelar el amor de la Sabiduría a una humanidad herida.
Inspirados por la espiritualidad y los ideales de San Luis María de Montfort, y dedicados a la enseñanza, los «Hermanos de San Gabriel» se encuentran en muchas regiones del mundo.
Además, hay varios grupos de personas asociadas con estas tres congregaciones, que llevan colectivamente el nombre de «Asociados monfortianos», entre los que se encuentra la Cofradía conocida a veces como «Hermandad de María Reina de los Corazones», destinada a todos los que siguen la devoción mariana recomendada por San Luis María de Montfort.


 Algunas Consagraciones realizadas
 Quien es San Luis María Grignon de Montfort
 Método de 33 días para consagrarse
 Oraciones para el tiempo de la preparación
 Lecturas de preparación
 Como conocer mejor a María     Santísima
 Fechas en las que se pueden hacer las consagraciones
 Como es el día de la Consagración

Aparición de la Santísima Virgen en Fátima
Nuestra Señora del Rosario

Desde el 13 de mayo de 1917 la Sma. Virgen María se apareció en seis ocasiones en Fátima (Portugal) a tres pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta. En un hermoso libro titulado "Memorias de Lucía"  la que vio a la Virgen cuenta todos los detalles de esas apariciones.
Los secretos de Fátima




Dos de los tres secretos revelados por la hermana Lucía

en 1942 son:
1) "Ustedes han visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarles, Dios desea establecer en el mundo devoción a mi Inmaculado Corazón."
2) "La Primera Guerra mundial terminara pronto. Sin embargo, si la humanidad no deja de ofender a Dios, otra guerra peor surgirá en el Reino del Papa Pío XI. Cuando ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que éste es el gran signo que Dios les da, porque el va a castigar el mundo por sus crímenes a través de las guerras, el hambre, la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir esto, Yo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados.
Si mi petición es acatada, Rusia se convertirá, y habrá paz. Si no, Rusia transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y la persecución de la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas; en el final mi Inmaculado Corazón triunfará. El santo Padre consagrara Rusia a mi la cual se convertirá, y algún tiempo de paz se le dará al mundo."



Visión de la Trinidad y petición de la
Consagración de Rusia
En Junio del 1929, Lucía estaba ya con las religiosas, Hijas Doroteas, y describe esta aparición así:
"...de repente toda la Capilla del convento se alumbro de una luz sobrenatural, y una Cruz de luz apareció sobre el altar, llegando hasta el techo. En la claridad de la parte superior se podía ver la cara de un hombre y su cuerpo hasta la cintura. En el pecho había una paloma de luz, y clavado en la Cruz había el cuerpo de otro hombre. Por encima de la cintura, suspendidos en el aire, podía ver un cáliz y una gran Hostia, en la cual caían gotas de sangre del rostro de Jesús crucificado y de la llaga de su costado. Estas gotas, escurriendo en la Hostia, caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la cruz estaba Nuestra Señora. Era Nuestra Señora de Fátima, con su corazón Inmaculado en su mano izquierda, sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas. Debajo del brazo izquierdo de la Cruz, grandes letras, como si fuesen de agua cristalina, que corrían sobre el Altar formando estas palabras: "Gracia y Misericordia". Nos dice Lucía:` entendí que era el Misterio de la Sta. Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio, que no se me permite revelar".
La Virgen le dijo: "He venido el momento en que Dios pide al Santo Padre que en unión con todos los obispos del mundo haga laconsagración de Rusia a mi Corazón, prometiendo salvarla por este medio".  Prevenía la difusión de sus errores y se adelantaba su conversión.

En 1982 Papa Juan Pablo II consagra el mundo al Corazón Inmaculado de María. Posteriormente en 1984 el Papa Juan Pablo II, en Roma, ante la imagen de la Virgen, consagra el mundo colegialmente (con los obispos). Según Lucía, esta consagración fue conforme a los deseos de la Virgen.
En el año 2000 El Papa Juan Pablo II consagra colegialmente (con los obispos) el mundo y el III milenio al Inmaculado Corazón de María el 8 de Octubre, durante el jubileo de los obispos.
En la víspera el Papa guía la oración de un rosario mundial. Sor Lucia es televisada llevando uno de los misterios desde su convento.
La hermana Lucia ha dicho a varias personas que la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, hecha por el Papa Juan Pablo II en 1984, aunque no mencionó explícitamente a Rusia, fue aceptada por la Virgen. Lucia ha dicho esto a cardenales y obispos. Cuando un obispo le preguntó a Lucia como ella sabe que la consagración fue aceptada, ella indicó que la Virgen aun se comunica con ella.